La tempestad y la calma
La plenitud y el desasosiego
La inspiración y el desinterés
El rechazo esperado y el deseo
concedido
Tus luces que opacan y mis sombras
envolventes
Tu vorágine que arrastra y mis
silencios que exasperan
Tu sed de locuras y mi centrada abstinencia
Tu andar seguro y mi errática incertidumbre
Tu espíritu nómada y mi fatal sedentarismo
Tu cóncavo rebosante y mi convexo
desierto
Todo va y viene y no para de alternar
en esta maliciosa oscilación en la que vivimos inmersos por propia voluntad. Lo
triste es que ya nada nos logra generar esa auténtica sorpresa que subconscientemente
estamos esperando.
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