Quiero que mi mente deje por un momento
de pensar. Quiero que la gran rueda se olvide cada tanto de girar. Quiero colocar en los relojes marcapasos obsoletos. Quiero que la hipocresía sea una enfermedad
mortal. Quiero sentir otra vez tus latidos desenfrenados en mí. Quiero volver a
morir perdido en ti, mujer homicida de mis jornadas ingratas.
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