Si no fuéramos tan
necios ante los aconteceres de la vida y tuviéramos siempre presente que el único derecho
irrevocable que nos compete es el de estar equivocados, y partiéramos desde esa
base para intentar desempeñarnos con criterio frente a los demás; definitivamente
nos resultaría todo más fácil a la hora de asimilar condiciones, de comprender
estados, de aceptar diferentes puntos de vista, de escuchar sin juzgar; e
incluso, al asumir esa posición, lograríamos una apertura de nuestra
personalidad que redundaría por lo pronto en aprendizaje y a la postre en
sabiduría.Este es mi borrador virtual. Todos los textos son de mi exclusiva autoría. No siguen ninguna línea específica ni hilo conductor, ni siquiera una cronología. Publico compulsivamente cuando tengo ganas, y cuando no las tengo me pregunto por qué pierdo el tiempo en hacerlo. Soy así. Las imágenes fueron tomadas de Internet.
jueves, 21 de abril de 2016
Humildad
Si no fuéramos tan
necios ante los aconteceres de la vida y tuviéramos siempre presente que el único derecho
irrevocable que nos compete es el de estar equivocados, y partiéramos desde esa
base para intentar desempeñarnos con criterio frente a los demás; definitivamente
nos resultaría todo más fácil a la hora de asimilar condiciones, de comprender
estados, de aceptar diferentes puntos de vista, de escuchar sin juzgar; e
incluso, al asumir esa posición, lograríamos una apertura de nuestra
personalidad que redundaría por lo pronto en aprendizaje y a la postre en
sabiduría.
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